05 Febrero 2015

Alberto Herrador

1º Gastronomía

La visita comenzó a las 16:00 horas de un viernes cálido. Hora perfecta para un buen café y eso fue, precisamente, lo primero que nos ofrecieron. Nos lanzamos todos a la barra y buscamos algún elemento extraño para probar. El elegido fue el sirope, con sabores de coco, de crema de chocolate o de menta. El sabor delataba lo que nos explicarían a continuación, que la marca de Café Salzillo cuida hasta el más mínimo detalle, tanto en el proceso de recolección y tostado, como en el de su elaboración.

Continuamos con una pequeña charla por parte del director de Café Salzillo, Antonio Pellicer, que fue enseñando los conceptos básicos de recolección, almacenamiento, transporte y tostado del café haciendo hincapié en qué variedad de café emplea Salzillo, siendo la variedad arábica la cual produce un café de alta calidad.

A la hora de la preparación dejaron claro la simpleza de elaborar un buen café, siempre y cuando se realicen todos los pasos de manera adecuada. Todo es importante, desde el prensado hasta la dirección en que se precipita el café en la taza, así como el tiempo que tarda la cafetera en hacerlo. Aprendimos a huir del torrefacto y su azúcar quemado, a leer bien el etiquetado y a fijarnos si el vaporizador de leche estaba limpio en una cafetería, acabando con el mito que relaciona el café con laxante.

Un breve descanso nos separó de la segunda parte de la visita, una vista más moderna del consumo del café a través de los combinado preparados por Ariel Fernández, barista de Salzillo. Asiáticos, cafés con coco, miel, chocolate, menta y varias presentaciones arrastran este producto a una nueva generación más joven y con preferencias a sabores dulces. Tras cada elaboración nos levantábamos ansiosos a por nuevos sabores que no decepcionaban y que nos llenaban de nuevas ideas. Ideas que brotaban en cada paso que hacía el barista.

La sensación final fue que Salzillo es una empresa que trata la materia prima con sumo cuidado y que trata de satisfacer a todos los amantes del café, desde los que buscan nuevos sabores hasta a los acérrimos al sabor amargo tradicional.