Esta actividad ha estado dentro de la ponencia sobre el alimento, considerado un manjar por muchos cocineros, que ha llevado a cabo el chef colombiano, con la colaboración de la empresa alicantina Trufas Jiménez

29 Febrero 2016

La trufa no es solo ese trozo de delicioso chocolate que tomamos de postre. La trufa es un alimento que se encuentra entre los 10 más caros del mundo, por la sencilla razón de que es un hongo subterráneo que el ser humano no puede sembrar. Dependiendo del tipo de trufa, su precio puede llegar a alcanzar en el mercado hasta los tres ml euros el medio kilo, por la sencilla razón de que este producto crece de forma natural en bosques de Europa, con un proceso muy costoso para su producción.

Por ser un alimento tan peculiar, el Campus de los Jerónimos de la Universidad ha acogido un showcooking sobre trufas, uno de los manjares más caros en las cocinas de los grandes chefs. En esta ocasión, el cocinero Sebastián López, asesor gastronómico y chef ejecutivo del proyecto de eventos gastronómicos Foodsion & Passion, además de profesor externo en la Universidad, cocinó tres platos utilizando como elemento principal y potenciador de sabor la trufa, suministradas por la empresa alicantina, Trufas Jiménez.

Sebastián López con la ayuda del chef del Grado, Pablo Gómez, realizó unos platos que posteriormente los asistentes pudieron degustar como fueron: ‘dorada con puré árabe de banana y berenjena con leche de coco’, ‘panceta a baja temperatura con arroz trufado y setas’, y de postre ‘tiramisú de lúcuma con aroma de trufa’. También explicó a los alumnos que “si se dosifica de manera correcta, aporta distinción a un plato, ya que la trufa es un alimento sano, y se pueden comer tanto crudas, cocidas, cortadas en láminas, en rodajas, y hasta simplemente en forma de perfume”.

Además, el responsable de la empresa alicantina ofreció una ponencia donde explicó los pasos necesarios a llevar a cabo para el cultivo de este característico producto, su zona de crecimiento, o la utilización y temporada de cada uno de los tipos de trufas existentes, entre los que se encuentran la trufa blanca, la trufa negra común o la reina de las trufas, la negra del Périgord, que solo se encuentra en verano.

Francisco Jiménez explicó que “los buscadores de trufas utilizan perros y cerdos para localizar este exquisito y lujoso hongo que crece por lo regular debajo de los robles. Sin embargo, el cambio climático las ha afectado severamente hasta el grado en que han llegado a escasear”.