28 Enero 2015

Carmen Serrano

Estudiante de Publicidad

Han terminado las vacaciones y ahora toca aprender a comer de nuevo después de los excesos que nos han acompañado durante las fiestas navideñas. Mazapanes, tu- rrones y demás dulces. Lo que lo hace más complicado es que en- tramos en una época en la que la gastronomía del invierno es rica en calorías con platos típicos de esta época como los estofados de carne, guisos, legumbres. Por lo que el primer consejo es la mo- deración. El profesor del Grado en Nutrición Humana y Dietética, Antonio Soler, recomienda que “se debe volver cuanto antes a la ‘normalidad’ por medio de una alimentación saludable, equilibra- da, variada, suficiente y aceptable”. Expertos coinciden en que nues- tro cuerpo es totalmente capaz de recuperarse en varios días pero... ¿es cierto que nuestro organismo está preparado para eso? “En mi opinión, -afirma Soler-, tenemos

un organismo que no nos merece- mos, por el castigo al que lo some- temos en esta época del año, con el consumo excesivo de grasas, azúcares simples, etc., pero que es capaz de reaccionar regenerando sus tejidos, aunque todo tiene un límite”.

Alimentos permitidos

La mayoría de las dietas de desin- toxicación llevan consigo un efec- to adelgazante. Los alimentos per- mitidos por estas dietas suelen ser también bajos en calorías como frutas, verduras, infusiones, car- nes blancas y pescados, grandes cantidades de agua, etc. Antonio Soler explica acerca de las dietas que “la herramienta necesaria para la enseñanza y aprendizaje de una correcta alimentación es la educación nu-

tricional: fomentar los hábitos alimen- tarios adecuados”. Precisamente, uno de los aspectos positivos de estas

dietas es que te ‘enseñan’ a comer bien.
Lo importante de una dieta es que tenga los suficientes nutrien- tes como para ‘funcionar’ todo el día con energía, al tiempo que se reduce grasa de las zonas más ‘peligrosas’ y se depura el organis- mo, por ello, hay que completar una alimentación moderada con ejercicio moderado. “Es absolu- tamente prioritario diseñar estra- tegias encaminadas a modificar el estilo de vida. La alimentación puede y debe adecuarse al nivel de ejercicio practicado, y así maxi- mizar los beneficios obtenidos. De esta manera, alimentación y ejercicio físico se deben convertir en los verdaderos motores de la salud”, concluye Soler.

MÁS DE 2 HORAS DE DEPORTE PARA QUEMAR UNA CENA COPIOSA

Antonio Soler | Profesor de Salud Pública, Nutrición y Farmacología

Numerosos días tenemos comidas o cenas muy copiosas debido a reuniones o comidas de empresa. Estas comidas o cenas, este es un ejemplo, pueden llegar a contener entre 1.500 y 1.800 kcal de media (cuando lo recomendado en almuerzos o cenas deberían ser aportes de energía entre 500 ó 700 kcal) sin tener en cuenta la ingesta de bebi- das alcohólicas, que proporcionan 7 kcal por gramo de alcohol.

Para compensar la cantidad de energía que proporciona una comida copiosa con el gasto energético necesario para la realización de activi- dad física, nos valdría como un ejemplo aproximado: 3 sesiones en el UCAM Sports Center de 45 minutos de duración cada una.